martes, 12 de febrero de 2019

La poesía de Alfredo Buxán




                                                              
                                                    MADRUGA EL LOBO

                                  LA POESÍA DE ALFREDO BUXÁN: EL PRIVILEGIO DEL PRÓXIMO MINUTO

Alfredo Buxán.
El rumor
La Garza roja, Madrid, 2018

          Dice Emily Dickinson:  If I feel physically as if the top of my head were taken off, I know that is poetry. Si siento físicamente como si me hubieran quitado la parte superior de la cabeza, sé que eso es poesía.

          Si siento un fuego, un tiro de gracia en la sien de la razón, un golpe seco en la garganta, un vuelo de mariposas, una corriente de lava, un abrazo esponjoso, es que estás leyendo poesía verdadera, la poesía de Alfredo Buxán y, especialmente, “El rumor”, un libro que te deja temblado de emoción, que te confirma que el mundo está bien hecho y en cada verso, en cada poema descubres que la belleza y la emoción son las dos columnas en las que se sostiene este rumor que entra en tu corazón y te reconforta y te alivia, te recuerda la magia, el poder, el hechizo de la poesía que no pasa de moda, la que se escribe con el corazón, la que dice lo mismo de siempre como si fuera nuevo, la que habla de rumores, de sensaciones, de pájaros y flores, de la rama desnuda o de un lobo que madruga o de temas clásico como el tempus fugit .

          Todo el libro es un hervidero de metáforas, de poemas derrochando musicalidad y ritmo, medida y contención llevando apretada la rienda del adjetivo, sintiendo vibrar el motor del verbo.

          Es en “Gorrión”, uno de mis poemas preferidos,  donde aparece el universo poético de Buxán. Un poema que a la vez que sirve de poética nos muestra las voces de lo que la poesía debe ser. Para unos fue el ruiseñor, para otros la alondra, para otros un pájaro cualquiera, Para todos el paso de la vida, la presencia del canto, de la luz, de la belleza, la mirada del poeta y, también, la duda y en la duda, la esperanza.

Ha vuelto el gorrión a la ventana.
Es un instante de belleza pura.
Ya sé que no es aquel. Ni yo tampoco.
Escucharé el gorjeo con que aviva,
Acaso sin saberlo, las macetas
del balcón, la mirada que contempla
su loca algarabía y sus afanes.

Quisiera, como él, no tener miedo
y volar a otro alero por sorpresa.
Vivir de rama en rama, tan tranquilo,
sin que nada interrumpa mi alegría.

Ya sé que no es aquel, pero me mira,
casi inmóvil, como si se acordara.

            En estos tiempos, donde al parecer cierta poesía está por los suelos, este libro nos reconforta y  afila la fe en la buena poesía. La que en voz baja, rumorosamente, nos ayuda a vivir. La que queda., 




   

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