martes, 18 de septiembre de 2018

Lo que faltaba




180918.- Lo que faltaba: que nos llegue Florence, que viene del sur con un equipaje de ruidos tormentosos, de agua, de gris nostalgia, algo cansada de derribar árboles, anegar tierras, cubrir casas, borrar prados y sembrar destrucción y pánico. Y aquí está: llegó de noche, enemiga del sol, caballo de troya lleno de truenos, relámpagos y flechas lluviosas, desplumando paraguas, acentuando el tono amarillento en las ramas de los árboles, empujando a los niños que salen de la escuela correr y ser felices, a encender los ojos de los automóviles. Y, sobre todo, a cubrir con el telón gris de la censura otoñal el perfil de Manhattan.
         Con su llegada los cristales de la espalda se afilan aún más, aguzan su lengua cortante y uno siente cómo las cuchillas del dolor sierran la en otro tiempo luminosa pradera. Y al andar, uno se siente como el Hombre de Palo, el ingenio que creara en Toledo Juanelo Turriano, caminando por las calles de su barrio de adopción: un robot de madera madura y a punto de madurar, perfecta para la hoguera.
         Y por si fuera poco aparece una vieja fotografía, fechada en noviembre de1986, en Central Park, que narra el momento final de un maratón. El protagonista de la fotografía sabe que ha conseguido algo difícil, que no imposible y se le nota en su rostro un reflejo de serena felicidad. Gozo que a uno, en este momento que está corriendo un maratón de flechazos y marea alta de cristales y limaduras, le llena de melancolía.




domingo, 9 de septiembre de 2018

Orografía del amor






090918.- El primer temblor y la luz a punto de madurar como un membrillo olvidado en el cajón de una cómoda que guarda ropa de un muerto.
Algunas hojas, las primeras, camino de la guillotina; el verano al retirarse olvida, en el nido más alto, las ascuas de sus ojos.
Neolítico del gris.
Encontrarse en el parque con una carreta tirada con bueyes de mirada húmeda arrastrando la lluvia. De pronto, la brisa almidonando el visillo, poniéndole alas: un pájaro de blonda de vuelo corto.
 Ver en el cristal de una ventana el reflejo de dos torres con el polvo de dos mil muertos empañando los cristales.
Y, como un milagro, en la madrugada del otoño sentir el roce de la sábana perfumado de niebla. Reconocer, en el abrazo encendido, la orografía del amor.
Esto es septiembre: quien lo vivió, lo sabe.

domingo, 2 de septiembre de 2018

"Bendición de la ceniza". (En progreso).






NUEVO MUNDO                   

Hubo amores en el pozo de Orvieto
y en la altura de Chartres,
los tuvo un niño apenas en el pueblo
donde robó membrillos en la huerta enemiga,
amores en el alba infiltrados de humo,
clandestinos en la última fila de aquel cine de barrio,
amores con la muerte que dejan cicatrices
y amores con la peste que numeran.
Una noche de julio por las Ramblas
amaneció el esperado, el imposible,
no repetido ni en sabor ni en olor,
sin la sombra del cuarto agazapada
y la ropa un trofeo por el suelo,
el que gozaste hasta el dolor,
el que puso cilicios en tu ingle,    
un clavo en tu esbeltez,
en reto tu cintura, aduana a la casa
en donde lo prohibido amanecía.
Un disparo de gracia en la sien del deseo.


martes, 28 de agosto de 2018

de "Bendición de la ceniza" (en progreso)







CEMENTERIO CIVL

Cuando tuvo que ir a la fosa común
a rescatar lo que una guerra le robó
un pañuelo empapado en colonia
le ayudó a perfumar el hedor de la muerte.
Mientras iba contando ejecutados,
descifrando lesiones, contando cicatrices
se acordaba siempre de su madre,
de los siete pañuelos
bordadas en azul sus iniciales
que luego con la Peste
fueron vendas para cubrir heridas,
mordazas para acallar los gritos,
cuerdas para apresar la luz que le cegaba.
Entonces aprendió que en cualquier guerra
la muerte es perfume que te lleva a la vida,
que el amor es condena que te arrastra a una fosa privada,
que no hay pañuelos suficientes
para limpiar la ausencia de una madre.

lunes, 27 de agosto de 2018

A las puertas de Tannhauser.





Tom Clark acaba de morir. Era uno de los discipulos queridos de Donald Hall, que también ha muerto hace poco. Por la conexión con Hall la poesia de Clark me era conocida. Clark no solo era poeta, también biógrafo, novelista, dramaturgo, crítico, hombre de una gran inteligencia y amigo de Ginsberg y de los mienbros de la Generacion Beat. Su poemas a veces tenian un tinte político y americano. Y la mayoria un fuere lirismo. He elegido uno de los que tenía traducido que es un poco profético. Un poema en el que se despide. Todo morirá con él. Todo no, nuestro recuerdo sigue aqui, vivo y cálido.  Como esa niebla que se enreda entre los árboles. Ya esta entrando en los portales de Tannhauser. 



DESPEDIDA FINAL
TOM CLARK (1941-2018)

Un momento memorable en “Blade Runner” es cuando Roy
Battty está agonizando y habla
de cómo todo lo
que ha visto morirá con él:
barcos incendiados del lado de Orión,
rayos marinos brillando frente
a los portales de Tannhauser.

El recuerdo es como oro fundido
que abre camino quemando la piel
ahí se detiene.
No hay transferencia.
Nada de lo que he visto
será recordado
por nadie más.

Esa piadosa limpieza
de las ventanas de la creación
será algo excelente,
a pesar de mis intereses.
 
Pero, ahora que lo pienso, no he estado nunca
cerca de Orión o en los portales
de Tannhauser,

he estado solamente aquí.


 FINAL FAREWELL
Great moment in Blade Runner where Roy
Batty is expiring, and talks
about how everything
he's seen will die with him —
ships on fire off the shoulder of Orion,
sea-beams glittering before
the Tannhauser Gates.

Memory is like molten gold
burning its way through the skin
it stops there.
There is no transfer.
Nothing I have seen
will be remembered
beyond me.

That merciful cleaning
of the windows of creation
will be an excellent thing
my interests notwithstanding.


But then again I've never been
near Orion, or the Tannhauser
gates,

I've only been here. 


viernes, 24 de agosto de 2018

Una historia de Toledo


       


                                          UNA HISTORIA VIVA DE TOLEDO 

Fernando Martínez Gil
Una historia de Toledo
El perro malo, Toledo 2017

Es una editorial con nombre de can malvado que publica libros casi olvidados. “El perro malo” es una compañía que prepara libros con mucho amor, respeto, dignidad y entusiasmo, lo que uno se apresura a agradecer. Ha rescatado o refrescado nombres como Galdós y Ángel Guerra, Urabayen y Don Amor volvió a Toledo, las Rimas de Bécquer o Una historia de Toledo, de Fernando Martínez Gil. El entusiasmo de este renacimiento cultural se lo debemos a Francisco Carvajal Gómez, un mecenas enamorado de Toledo, generoso con la historia de la ciudad, un editor que sabe amenizar las ediciones con imágenes poco conocidas o inéditas y publicar libros que son un referente de la historia toledana. Las portadas de los libros, ya clásicas, de un morado “republicano”, hacen a la colección un punto de evidencia estética.


Una historia de Toledo es un trabajo admirable, necesario y de primer orden. Un libro preciso y precioso que uno recomienda a todos los que aman a la Ciudad Imperial, sean o no toledanos; no olvidemos que Toledo ocupa un lugar importante en la historia de España.
Una historia de Toledo se lee como una novela, aunque tiene un rigor académico, es un trabajo documentado, tenaz, con una abundante bibliografía e ilustrado con extraordinarias imágenes. El profesor Fernando Martínez Gil, que aparte de historiador es también escritor con premios literarios, nos ofrece una historia amena, con una mirada y unos parámetros modernos que nos incita y anima a querer conocer y amar más la ciudad. La historia de la ciudad trimilenaria y de sus habitantes es un texto que abarca desde “Toletum” a “Patrimonio de la humanidad”. El libro nos ofrece otra historia, en este caso gráfica: un excelente álbum de poderosas imágenes, algunas poco conocidas con elocuentes comentarios, que refuerzan la parte escrita.
Enriqueciendo el volumen leemos un espléndido y lucido prólogo de Juan Sánchez, toledano de pro, bibliotecario ilustre, académico, poeta (y, desde que se jubiló, terror municipal) en el que agradece al historiador “por hacer una historia para los ciudadanos sin historia, para todos, para quienes cada día caminamos por una ciudad que nos asombra y a la que deseamos contribuir de forma activa”.
Decía Cervantes que “La Historia es la émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”, todo esto y más lo encontramos en esta historia que enriquece el fondo editorial con un libro necesario, que fija fechas, pule el pasado, se aventura en el pasado presente y nos pone en guardia del futuro.
 Hay dos aspectos del autor que a uno le han interesado de manera particular: el cultural y el ideológico. En éste último uno piensa que los capítulos 20 y 21 pueden ser discutibles. Los hechos que narra, posiblemente por su cercanía y falta de perspectiva, se inclinan, incluso gráficamente, de una manera obvia a un lado de la historia, para bien o para mal. El tiempo será quien juzgue. En el literario y artístico, uno elogia y admira la fuerte presencia del legado cultural toledano que forma parte del libro, como si fuera uno de los  personajes fundamentales de la historia. Una gloriosa nómina de escritores, artistas, pensadores, periodistas, que han hablado de Toledo y la han convertido en monumento universal.
Una historia de Toledo es espejo donde al mirarnos vemos reflejado nuestro pasado y nuestro futuro. Un brillante y sólido eslabón más de la cadena de la historia de la Ciudad Imperial que nos hace sentir orgullosos y libres.



miércoles, 22 de agosto de 2018

Teoria


                                    
                                 



                                      Contemnite mortem; quae vos aut finit aut transfer.         
                                                    De Providentia, Séneca     


      
         
TEORÍA     

Había traducido a Cicerón,
creado una teoría de sexos literarios,
becada en Alemania donde leyó a Lacan,
escrito unos agudos ensayos comparados
sobre oscuros poetas humanistas,
ungida con la rosa de Lesbos,
su pozo tenebroso de textos manuscritos,
rodeada de libros, de ginebra, del olor a café,
la colección de mezzos y contraltos
y en un marco de plata congelada
la gris fotografía de su gata Yocasta.
Roída por un cáncer de noche
se secó por la tarde con un texto de Séneca
abierto entre sus pechos.
Una nota de luto en el diario
y un precinto en la puerta de su casa
nos dicen de su vida tan llena y tan vacía,
sola en el hospital, nadie quien le leyera
los temblores de Ovidio o el trueno de Quevedo.
Las aves de rapiña esperan en la sombra,
la destrucción del santuario va a comenzar.
Nadie quien la desnude, murió sin descendencia.