jueves, 15 de junio de 2017



                                   
                                          LA ESPUMA DE LA CONVERSACIÓN     

         Me llega, en el umbral del cumpleaños del autor, Todo lo que se prodiga cansa, un libro de aforismos de José Luis García Martín, editado por la editorial La Isla de Siltolá en su colección Aforismos que cuenta ya con 21 volúmenes. Dividido en ocho apartados de títulos sugerentes e insinuantes lleva un prólogo de obligada lectura.
         Tres obsesiones dice tener el autor: no escribir nunca una novela, no escribir un libro de haikus (aunque tenga en el cajón más que de sobra para publicar un libro) ni uno de aforismos. Y he aquí que el triángulo obsesivo pierde uno de sus lados.
         Están de moda los aforismos y no hay escritor que se precie que no tenga su ración de aforismos o frases más o menos afortunadas. Un libro de aforismos, como este Todo lo que se prodiga cansa, es el fruto de muchos años de ir publicándolos en revistas, en el blog del autor, en sus Diarios, por lo que se podría decir que García Martin es un pionero, como lo fue en el haiku, en este campo del aforismo.
         Las ocho secciones en el que el libro está dividido abarcan temas como la literatura, la poesía, el amor, la religión, “acerca de la crítica”, un toque de “orientalismo” y la que abre el libro que se titula “Autorretrato de desconocido” que es, en cierto modo, un sinfín de “selfies” que el autor se hace a sí mismo. Esta es una de las partes más hondas, divertidas y juguetonas, aparte de ser a veces seria y discutible.
         Los que conocen a García Martín saben que es un hombre que cuando habla, lo hace en aforismos. Los que le escuchan con interés lo saben. El autor maneja la ironía como pocos, y un aforismo, también, es una ironía disfrazada de poesía, una metáfora que quema, una greguería pasada por el agua del sarcasmo o simplemente una bofetada espumosa. Los aforismos preferidos del autor son “la espuma de la conversación” (que es como titula el prólogo).
         Libro de bolsillo para picotear, de ir de uno a otro y sentir indignación, alegría, asombro, pasmo y dejarlo para volver a empezar en otro momento.
         Pide García Martín al final del prólogo que tratemos los lectores el libro como si fuera nuestro. “Los buenos aforismos son de todos; los malos, solo de su autor”. Y el resto de Oscar Wilde. Las ocurrencias del autor “divertirán a unos, irritarán a otros, harán pensar a casi todos y no dejarán indiferente a nadie”. Como para perdérselo.


Picoteo personal:

Se vive después de haber vivido.
El tiempo siempre llega a tiempo.
Un hombre solo es una casa mal ventilada.
A veces una reseña resiste mejor al paso del tiempo que el libro reseñado.
Tu corazón tiene mil puertas. Ninguna es de salida.
Tres amores equivalen a un incendio.
Nadie que crea en Dios entrará en el reino de los cielos
Dios no existe, pero a veces me sonríe.
No muere quien no sabe que muere.
Hasta las perdices cansan, pero repetimos.



Todo lo que se prodiga cansa.

                                     

                                   
                                          LA ESPUMA DE LA CONVERSACIÓN     

         Me llega, en el umbral del cumpleaños del autor, Todo lo que se prodiga cansa, un libro de aforismos de José Luis García Martín, editado por la editorial La Isla de Siltolá en su colección Aforismos que cuenta ya con 21 volúmenes. Dividido en ocho apartados de títulos sugerentes e insinuantes lleva un prólogo de obligada lectura.
         Tres obsesiones dice tener el autor: no escribir nunca una novela, no escribir un libro de haikus (aunque tenga en el cajón más que de sobra para publicar un libro) ni uno de aforismos. Y he aquí que el triángulo obsesivo pierde uno de sus lados.
         Están de moda los aforismos y no hay escritor que se precie que no tenga su ración de aforismos o frases más o menos afortunadas. Un libro de aforismos, como este Todo lo que se prodiga cansa, es el fruto de muchos años de ir publicándolos en revistas, en el blog del autor, en sus Diarios, por lo que se podría decir que García Martin es un pionero, como lo fue en el haiku, en este campo del aforismo.
         Las ocho secciones en el que el libro está dividido abarcan temas como la literatura, la poesía, el amor, la religión, “acerca de la crítica”, un toque de “orientalismo” y la que abre el libro que se titula “Autorretrato de desconocido” que es, en cierto modo, un sinfín de “selfies” que el autor se hace a sí mismo. Esta es una de las partes más hondas, divertidas y juguetonas, aparte de ser a veces seria y discutible.
         Los que conocen a García Martín saben que es un hombre que cuando habla, lo hace en aforismos. Los que le escuchan con interés lo saben. El autor maneja la ironía como pocos, y un aforismo, también, es una ironía disfrazada de poesía, una metáfora que quema, una greguería pasada por el agua del sarcasmo o simplemente una bofetada espumosa. Los aforismos preferidos del autor son “la espuma de la conversación” (que es como titula el prólogo).
         Libro de bolsillo para picotear, de ir de uno a otro y sentir indignación, alegría, asombro, pasmo y dejarlo para volver a empezar en otro momento.
         Pide García Martín al final del prólogo que tratemos los lectores el libro como si fuera nuestro. “Los buenos aforismos son de todos; los malos, solo de su autor”. Y el resto de Oscar Wilde. Las ocurrencias del autor “divertirán a unos, irritarán a otros, harán pensar a casi todos y no dejarán indiferente a nadie”. Como para perdérselo.


Picoteo personal:

Se vive después de haber vivido.
El tiempo siempre llega a tiempo.
Un hombre solo es una casa mal ventilada.
A veces una reseña resiste mejor al paso del tiempo que el libro reseñado.
Tu corazón tiene mil puertas. Ninguna es de salida.
Tres amores equivalen a un incendio.
Nadie que crea en Dios entrará en el reino de los cielos
Dios no existe, pero a veces me sonríe.
No muere quien no sabe que muere.
Hasta las perdices cansan, pero repetimos.