sábado, 10 de diciembre de 2016

Pregunta final



Cruzar el puente como si no acabase nunca, pero al llegar, aunque ya no podamos desnudarnos como hicimos en el 71, que la laguna sea la misma donde nos conocimos, tal vez con otra agua más espesa,  peces de plata cenagosa, idéntica la orilla donde encontré las arras y pasamos la noche, de Salicio y Nemoroso la corriente, la espuma con raíces y las algas amargas; no ha de faltar la barca, Caronte de barquero y rogarle que reme a ras de agua, que así la travesía tardará en llegar a la otra orilla y me quede más de tiempo para estar a tu lado. Y mientras esperamos nuestro turno, la Estigia pantanosa, hacernos la pregunta final: ¿quién de los dos será el primero en colocar al otro la moneda en la boca?

jueves, 8 de diciembre de 2016

Celestina



Vieja y recién nacida, pergamino y pañal,
un eclipse de ojivas en su manto,
monja de toca atea con maitines de noche,
la saliva oxidada de su lengua de alfanje
afilando la miel en la garganta del novicio.

Maestra en el remiendo con aguja labial
su perfil se refleja cenagoso en la falsa moneda,
huesos, afeites, filtros y pociones
que aceleran la hoguera por la ingle,
en estado de amor la desazón de no vivir.

Con llave repujada de avariciosa herrumbre 
esconde en la alacena laberinto del siglo XVI
un rosario de misas condenadas,
libros sin imprimátur, clavos de la pasión,
bulas con indulgencias en un latín roído,
mitras cardenalicias con el cisma bordado entre la seda
y un linaje bastardo de hierbas nobiliarias.

Para el último acto de la historia se disfraza 
de niebla traicionera que emponzoña el paisaje,
convierte a la paloma en un halcón cautivo
de delicada ala y medieval zureo.

Victoriosa y triunfante se humilla y se doblega
y es su vientre reseco el último peldaño  
que lleva hacia lo alto de la torre
desde donde Calixto se arroja al precipicio
quedando embarazada de muerte la Edad Media.

martes, 6 de diciembre de 2016

Mirarse en un espejo al amanecer






Facebook nos recuerda que en diciembre del 14, a los 54 años de edad, se murió la poeta Claudia Emerson, que ganó el premio Pulitzer por su libro “Late Wife”. The New Yorker publicó en 2013 “Early elegy: Barber” que guardé porque me emocionó. En algún sitio ha amanecido un espejo vacío. Que sirva de recuerdo a la muerte de otro poeta.



Elegía temprana: Barbero

Guarda tijeras y navajas afiladas
en su estuche – sentado en uno de los sillones frente
a una pared de espejos vacíos que reflejan en otros espejos
detrás de él, las partes de atrás de su cabeza, una tras
otra, arrugadas y redundantes. Finalmente,
con una toalla cubre la pantalla del televisor
montado en la pared, como hubiera hecho –cercano
el final del día—con un periquito en una jaula.


Early elegy: Barber

Scissors and straight razors he keeps honed
in case—sits in one of the chairs facing
a wall of empty mirrors reflecting mirrors
behind him, the backs of his head, one after
the shrunken, redundant other. Finally,
with a towel, he covers the television screen
mounted on the wall, the way he might—nearing
the end of the day—a parakeet in a cage.