martes, 19 de julio de 2016

Inventario de lugares propicios a la felicidad.









                                          

 
José Luis García Martín hace un Inventario de lugares propicios a la felicidad.

Noticia de un libro en dos niveles, escrito entre la crónica       periodística, el articulo de costumbres y la glosa literaria.


¿Qué escritor cuenta, como el que no quiere la cosa, con mas de 50 libros publicados en los que se hallan disciplinas tan diversas como el relato, el ensayo, el teatro, antologías, crónicas, diarios, aforismos…? ¿Qué poeta tiene varios libros de poesía y escribe tratados sobre cómo maltratar a los poetas? ¿Qué profesor acepta “alumnos” en horas extras para enseñarles a escribir mejor?  (Una poeta de Avilés me contaba que cuando iba a hablar con el profesor se ponía tan nerviosa que no “daba pie con bola”. Ahora, gracias a sus consejos, va a publicar un libro que le dedica). ¿Qué crítico ve en primer lugar, la paja en su ojo antes que ver y criticar la viga en el ajeno? ¿Qué director de una revista de nueva literatura invita a un hijo pródigo a volver al redil? ¿Qué animador de tertulias, decimonónicas pero con talante del siglo XXI, dirige, anima y mantiene durante casi toda una vida reuniones donde hay desde diálogos a monólogos pasando por diatribas, sermones, mentiras verdaderas, censuras y criticas a jovencitos poetas que se acercan a la sombra del árbol por lo que pueda caer? ¿Qué fotógrafo, sobre todo de paisajes imposibles, ventanas y autorretratos tipo “Dorian Gray”, publica en su muro de Facebook, casi siempre a la misma hora, imágenes del mundo y de su mundo que ilustra con jugosas, enigmáticas y sibilinas glosas, esperando sentado en el café, con sonrisa diabólica y tableta en mano, los “interesados” comentarios de algunos de sus fans? 

Y ¿qué autor traducido, que ocupa un puesto clave en la cultura española se “rebaja”, según alguien ha comentado, a publicar uno de sus mejores libros en una editorial en pañales? (Todos sabemos que de no haber cantado las verdades al lucero del alba podrían habérselo publicado en editoriales de “prestigio”, pero García Martín no se calla y no olvida y prefiere barcas independientes, aunque sean periféricas, a trasatlánticos capitalinos. Él sabe que a todo cerdo le llega el señor Martin). ¿No es este detalle, el dar uno de sus libros más sobresalientes a unos desconocidos, no es una respuesta y una clave para que los que le conocen a medias le conozcan mejor, los que le siguen y admiran refuercen su interés en su trabajo, los que le odian le sigan odiando más y con razón y  los que no lo han leído, lo hagan?

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Inventario de lugares propicios a la felicidad, publicado por NewCastle Ediciones, 2016, es un libro editado en pequeño formato, tipo misal ateo o libro de horas podemita, variado, que encierra poesía, aforismos, viajes, hoteles con fantasmas, huidas, (el que viaja huye), unas gotas de enredo, nombres propios de amigos y enemigos, enigmas, incidentes en Sevilla y en el Fontán y hasta una visita de Freud a Gijón. Posiblemente el preferido es “Metropolitan Museum (Nueva York)”, en el que uno aparece un poco de perfil, como Hitchcock en sus películas. 

Inventario de lugares propicios a la felicidad es también un breviario que se balancea entre la literatura y la vida, y también con lo soñado, con unas presencias fogosas que en ocasiones aparecen difuminadas por una niebla misteriosa y espesa. Textos breves condensados en capítulos de gran eficacia. Un libro con historias que hace que se lea como una novela, como un libro de viaje, como un libro fantástico sin serlo. Ameno, ágil, lleno de sentido común, con claves para descifrar ofrece muchas lecturas prácticas y teóricas: bien de una lectura a fondo o para picotear a golpe de página. Un libro que enumera, con un estilo inconfundible y propio, lugares dónde habita la felicidad, horas que nunca se olvidan. García Martín, predicador de la monotonía, viajero incansable la encuentra en una playa sin nadie, en un puesto de frutas en el mercado del Rialto, en un domingo de lluvia en Sorrento, en la Quinta Avenida, en la isla de Siros, en lugares remotos como la Ciudad Prohibida o cercanos como el Elogio del horizonte o el jardín francés del parque de Ferrara. Uno aprecia de un manera especial un lugar donde García Martín fue feliz porque al escritor “le gustan las calles de Toledo, adornadas para el Corpus, y con las oscuras golondrinas becquerianas susurrando “nunca más”, como en el cuento de Poe”. 

      “Un libro que es una “biografía soñada” a la manera de Patrick Modiano”, un poco a caballo entre la crónica periodística, el articulo de costumbres y la glosa literaria. Es un libro en donde lo cotidiano, lo real, lo perecedero, el dato actual va conectado con la tradición, lo clásico, lo que nunca muere, lo reposado. Inventario de lugares propicios a la felicidad es un país donde la felicidad no muere mientras nosotros vivamos.