lunes, 7 de diciembre de 2015

Tarjeta postal




Da voz a los que no la tienen y frena a los que sólo saben hablar de ellos mismos. Llora cuando un verso, como un dardo, le traspasa el corazón. En primavera nos recuerda que en la fachada de una calle de su ciudad un rosal se desboca y cae como si lloviera luz. Cuando llega la fiesta mayor mira una vez más los toldos que traerán lluvia y darán sombra a un Dios en casa de oro. Recordará, con el corazón como un caballo desbocado, cuando de niña, su padre le enseñaba el misterio y la magia de la poesía, de la misma manera que ella se lo enseña a sus hijas. Sigue la historia de sus maestros y compañeros de profesión rescatando nombres, fijando fechas y recordando a los que nos dejan. De noche, volverá a su casa con la certeza del trabajo cumplido un día más de su vida. Hoy celebramos su mirada luminosamente sombría, su inteligencia y su generosidad, su pasión por la vida y por su profesión; hoy, que para ella es un día especial.