jueves, 2 de abril de 2015

New York, New York: un género literario.






        Lo recuerdo en la benemérita colección Austral junto a La rana viajera. Fue uno de los primeros libros que leí sobre Nueva York, una ciudad lejana e imposible, vista en fotografías y vislumbrada en películas. Me llega ahora, desde Oviedo, una primorosa edición de La ciudad automática, de Julio Camba, revisada por José Luis García Martin que tanto conoce las dos ciudades. Oviedo: otra ciudad que conocí en una novela y que igualmente me parecía lejana y misteriosa. He vivido en las dos y he llegado a conocerlas, a amarlas y a hacerlas un poco parte de mi  vida. Editada por Renacimiento en su colección “Los viajeros”, La ciudad automática es un regalo para los que aman Nueva York y a la vez un recordatorio de una época y de una sociedad. Un libro que habla de la crisis económica de 1929 y del hombre del futuro, todo con una mirada irónica, humorística y, en ocasiones, desatinada. Enriquecido por un inteligente y agudo prólogo y dos apéndices este es un libro “escrito por alguien que se resiste a dejarse seducir por los encantos de la Ciudad con mayúsculas, pero que al final acaba sucumbiendo a ellos, como nos pasa a todos”.