viernes, 27 de marzo de 2015

Una nueva estrella: TT



 

Jueves, 6. – Conceden el Nobel de Literatura al poeta Tomas Tranströmer.
La casa huele a canela y a mermelada de ciruelas. Es un olor
que, como la música en el poema «Allegro» del premio Nobel, se filtra
a través de las paredes, de las ventanas sin romper los cristales. Un
olor que trae entre su pico el recuerdo de una madre, de una ciudad
gris y agobiante, de una infancia feliz, con días fríos con la escarcha
pegada en los cristales del balcón. Otra música, el aria de Andrea
Chenier, «Come un bel dì di maggio», cantada por Ben Heppner,
unta la casa de niebla. Fuera la noche tiene una claridad de noche
santa, ya el otoño a las puertas, caballo ocre con herrajes de plata
sucia. Hace años, cuando descubrí a Tranströmer, fue como descubrir
una nueva estrella, un imán orientado a la noche, a la música,
a la claridad, al paisaje, a la pintura. Ya es un nombre cincelado en
piedra y ya ha perdido la fuerza del anonimato, la magia de lo poco
conocido, de lo minoritario.

 (De Nueva York a diario, octubre, 2012).