miércoles, 20 de agosto de 2014

La casa con una sombra dentro




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Sabemos que Ítaca no es la tierra prometida, ni el encuentro con Penélope y el tapiz, ni con el perro leal ni con Telémaco, ni siquiera con Ulises; al no conocerla no sabemos cómo es, dónde está ni quién nos espera. Sabemos que posiblemente Ítaca sea para nuestros amigos un apartamento al lado del mar; para ti y para mí es otra cosa. Como sabemos, Ítaca va dentro de nosotros, vivimos en ella; prepararnos para el viaje es prepararnos para ir a la otra Ítaca, la que está más allá de todas las Ítacas, la Ítaca donde vive la muerte. Donde vive Caronte, el que construye barcas de plomo y remos de cieno. Mientras tanto no escuchemos a las sirenas y a sus cantos venenosos para que no nos lleven al abismo donde duermen, con lesiones moradas y la mirada fracturada, los que tuvieron prisa por desnudarse en la madrugada.