sábado, 7 de junio de 2014

Un adelanto...



              


                                                      
















              Geografia

En Barcelona fuimos una hoguera
aquel verano del setenta y uno
ardiendo sin llegar a ser ceniza.
Después vino una lluvia inadvertida
e inundó el cobertizo donde estaba la leña.

En Nueva York bajamos al abismo
y estuvimos a punto de ser carbonizados.
Crecieron unas sombras en la alcoba
insistiendo en mezclar su sangre con la nuestra,
pero nos protegimos con la muerte
que era todo lo que aún nos quedaba.

Anoche en Alexandria, junto a ti,
iluminados por la dudosa satisfacción
del que llega a la meta, éramos dos rescoldos
caminando despacio hasta el hotel
para dormir en camas separadas,
sabiendo que al crecer la luz primera
vendrías a mi lado a despertarme.