domingo, 4 de mayo de 2014

Cementerio de Green Wood




Easter Sunday en Green Wood

La mañana amanece embalsamada,
arropada en el sucio sudario del invierno.
Vamos subiendo camino de la muerte
compartiendo el amor que te tengo
con estas tumbas de olvido y soledad.
En lo alto, entre acacias en fuego,
ángeles sin perfil y cruces mutiladas,
imposible y lejana, presa por la retina de la niebla,
aparece la gris fotografía de Manhattan.
La ladera se vence suavemente,
con raíces de polvo en sus entrañas,
roída por un mármol de lluvia y desamor.
Hay flores amarillas y lirios que anochecen
y es más denso el color de la hierba
en el último cuerpo allí enterrado.
Imposible vivir sin tu mirada
y sin la tiranía de la voz de tu cuerpo que me obliga
a seguirte obediente hasta el sepulcro de tu hoguera.
Saber que eres mi tierra y mi mortaja,
poseer un aliento de almohada
donde dormir por siempre y a tu lado
es todo lo que pido y necesito. 





De "In tempore belli". Esta mañana hemos vuelto al cementerio de Green Wood, uno de los más famosos e importantes de Brooklyn donde hay enterrados hijos ilustres y no tan ilustres, pero muy famosos. Y he recordado el poema. Me impresiona ver que, después de tantos años, siga pensando igual. Que todo lo que pido y necesito es dormir por siempre y a tu lado.