domingo, 16 de marzo de 2014

La casa con una sombra dentro


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“Two roads diverged in a Wood, and I-- / I took the one less traveled by, / And that has made all the difference.” No solamente no había leído a Robert Frost sino que ni siquiera sabía que existía la poesía, pero aquella tarde de verano, su madre sentada cosiendo, con golondrinas volando alrededor de la torre de la iglesia, el balcón de la casa abierto, algunos geranios y begonias encendidos, supo que había dos caminos que nacían en un bosque y que él cogía el menos transitado y esta elección hacía que todo fuera distinto. Aquella tarde, con una luz especial entrando a raudales por el balcón, sintió algo que no sabía lo que era, pero supo que su camino era el menos transitado. Todavía no sabe ciertamente qué le ocurre y qué es. Desde esa tarde sabe que hay días que son como clavos ardiendo que le desgarran el alma a tiras. Supo de la oscuridad de una boca, del amor y del desamor, de noches heladas y noches en fuego. Recuerda el temblor en su cuerpo como recuerda el negro intenso de una golondrina que brillaba más que las demás y que moriría al terminar el verano.