viernes, 27 de diciembre de 2013

La ceniza es la nieve del fuego

      Ya el año casi ceniza, los días apenas si un humo con olor a pólvora y a lluvia, me llega uno de los mejores regalos de Navidad: El cuaderno de la ceniza que, desde Gijon, con olor a brea y con sonido de gaviotas perdidas, me envía generosamente Juan Ignacio González. Es el número 34 y lleva una dedicatoria que agradezco y enriquece el ejemplar. El cuaderno, que hace el numero 10 de la colección "Heracles y nosotros", está impreso en papel Galgo Verjurado y cartulina Vergé de France.
  
     

 
Ahora que el barquero te arrastra a sus orillas
yo cogeré el cincel para la última piedra,
y será digno, entonces, sentarse en tu jardín.

.
                                         
Pero no me retengas cuando claudique el día,
y la señal anuncie que mi tiempo ha vencido,
sólo somos la lluvia que hemos dejado en otros,
la leve brisa del amor efimero,
y esa queda contigo.

O tal vez, si no vuelves,
                                       dejar escrito el verso
para que el tiempo juzgue,
si el viento y tú sois parte de una historia,
o la tormenta es sólo su presagio.