domingo, 17 de noviembre de 2013

LA ULTIMA BALA


           ¿Quiere usted saber quiénes fueron los “amigos” (uno de ellos todavía vivo) de un poeta español que recibió el Premio Nobel? ¿Le intriga el tipo de música que le gusta al autor? ¿Sabe usted la opinión que Franco tenía sobre Lorca?
       En Línea roja (2009-2010) el autor sabe, igual que los fumadores sabían que la hoja roja en los librillos de papel de fumar avisaba del final, que está pisando la línea roja de salida… Esto le advierte, al rozar los sesenta, que está llegando a la juventud de la vejez, y parece, solo parece, que se vuelve menos agresivo, más amable, que su mirada de poeta, se endulza y se llena de melancolía. Falsa alarma. La vejez no cura el talento, lo acrecienta. Por esto uno cree que Línea roja es uno de los libros más intensos e importantes que ha escrito JLGM. Y, sobre todo, el más reflexivo.
      ¿Quiere sentir cómo huele la luz de Avilés? ¿Cómo se le escapan al autor de las manos sombras venecianas? ¿A qué sótanos oscuros como boca de lobo baja el poeta en Nueva York?
Inteligencia, ironía, información y crítica podrían ser los cuatro pilares de este libro. JLGM no es que llame al pan pan y al vino vino (a veces hace comulgar al lector con ruedas de molino), pero, eso dice, no se casa con nadie. La prosa de JLGM no está manipulada y sus diarios no son ni novelas ni crónicas en marcha, escribe “en directo” y lo publica en la prensa de inmediato. De ahí que sus diarios, aparte de densos y condensados, rezumen frescura.
      ¿Qué verbo pronuncia mal en el laberinto de Nápoles? ¿Va el profesor a Ginebra en busca de Borges o en busca del gato borgiano? ¿Le llena el olor a leña verde y a tierra mojada cuando vuelve a Aldeanueva del Camino en busca de su infancia?
      ¿Provocación? ¡Sí! ¿Puyazos? ¡Sí! Buena literatura, también. Si JLGM fuera de esos escritores, como por ejemplo el marido de una novelista grande, que se dedican a dar premios, palmaditas, elogios y abrazos, posiblemente otro gallo le cantara. Hay gallos que están afónicos. Pero como vive en una provincia (no importa que JLGM esté siempre o volviendo de viaje), es un hombre rutinario (una postura kantiana) y en apariencia es un crítico feroz, no le queda más remedio que pagar sus deslices aguantando, con conocimiento de causa, el silencio de muchos y la envidia de la mayoría. Y no olvide que: Línea roja es una obra que pertenece al género del diario íntimo, pero las únicas intimidades que cuenta son aquellas, propias o ajenas que el autor considera que pueden interesar a los demás”.
      ¿Qué tipo de ciudades le gusta al autor de Línea roja? ¿Se enamoró José Hierro de Nueva York o se enamoró de alguien en Nueva York? ¿Sabe usted que JLGM inventa su verdad cada día?
      La edición, como siempre,  es espléndida. Impronta Editorial se apunta otro tanto a la hora de editar un precioso ejemplar. La portada es una declaración de principios. Kudos para la editora Marina Lobo que está dejando su personal marca, (impronta) y traza en cada libro que edita. Si usted quiere saber las respuestas a las preguntas de esta nota, si usted se pregunta qué piensan los enemigos de JLGM  y si no le molesta que el autor le dé lecciones de vivir, amar y bien mentir, corra y compre Línea roja. A la mayoría nos gusta cómo escribe JLGM aunque lo que cuente, en su mayoría, no sea verdad.

¿Guarda el poeta algún secreto en lo más hondo de su alma?