martes, 31 de diciembre de 2013

Pregonero en Toledo.

Uno de los hitos de este año en la vida de HB fue la de ser Pregonero del Corpus de Toledo. Copio el soneto que abría y el que cerraba el pregón, agradeciendo a todos los que hicieron posible ese inolvidable momento.


 
                     I

Nací en Santo Tomé, soy toledano,
una espada de cal y otra de arena,
el Greco y Garcilaso, la condena
de una sombra dormida en otra mano.

Barcelona era un gesto cotidiano,
una noche de sal, una cadena
que sentenció mi vida en luz ajena.
Ramblas de libertad, tiempo lejano.

Y ahora en Nueva York, filo y corriente,
espero al Tajo con su voz de acero
que me ahogue la vida lentamente.

Y, cuando me creía un extranjero
de mi zocodover y de mi gente,
en Toledo me nombran pregonero.
 

                     II
Pasa el cortejo. Un niño es centinela
y aunque no lo comprende todavía
el tiempo le dirá que es la poesía
lo que le angustia y a la vez le encela. 
 
Ve de los toldos la ondulante vela,
el tomillo vibrante de alegría,
la luz le llena de melancolía
y Dios es una llama que le hiela.
 
Es Toledo su muerte y es su clave,
norte, final, encrucijada y centro,
misa de doce, padrenuestro y llave. 

Vuelve mayor y salen a su encuentro.
Le pesan los recuerdos, pero sabe  
que hay otra procesión que va por dentro.

 

viernes, 27 de diciembre de 2013

La ceniza es la nieve del fuego

      Ya el año casi ceniza, los días apenas si un humo con olor a pólvora y a lluvia, me llega uno de los mejores regalos de Navidad: El cuaderno de la ceniza que, desde Gijon, con olor a brea y con sonido de gaviotas perdidas, me envía generosamente Juan Ignacio González. Es el número 34 y lleva una dedicatoria que agradezco y enriquece el ejemplar. El cuaderno, que hace el numero 10 de la colección "Heracles y nosotros", está impreso en papel Galgo Verjurado y cartulina Vergé de France.
  
     

 
Ahora que el barquero te arrastra a sus orillas
yo cogeré el cincel para la última piedra,
y será digno, entonces, sentarse en tu jardín.

.
                                         
Pero no me retengas cuando claudique el día,
y la señal anuncie que mi tiempo ha vencido,
sólo somos la lluvia que hemos dejado en otros,
la leve brisa del amor efimero,
y esa queda contigo.

O tal vez, si no vuelves,
                                       dejar escrito el verso
para que el tiempo juzgue,
si el viento y tú sois parte de una historia,
o la tormenta es sólo su presagio.

domingo, 22 de diciembre de 2013

       UN DIA  

(A don Antonio Machado)

 Aquí estoy, profesor
de básico castellano
en la ciudad de Niuyork.
Ya no sé si toledano,
español o americano,
con tanto tiempo vivido
y tanto tiempo perdido
entre moros y cristianos.

Me levanto, desayuno
y conecto a la Internet:
vienen nombres y se van,
bombas, guerras, atentados,
a lo mejor va a tronar,
fue un discurso inoportuno,
Dios nos pille confesados.

El portero me previene:
“Con este abril crudo y frío
es muy posible que nieve”. 
Cojo el metro. En el diario
escribo sobre los rostros
que encierran claves y guiños.
Hay niños que llevan puesto
uniformes de otros tiempos.

Llego a clase sin aliento.
En el metro hubo un intento
de un salvaje sabotaje
con una bomba paquete.
Lo de siempre: un gran retraso
por un aviso de muerte.
Vivir pensando si acaso
tú puedes ser el siguiente.

En la clase paso lista
y aunque contestan: “Presente”
tienen nublada la vista
y algunos están ausentes.
Hablamos de narración
y estudiamos un poema
de don Antonio Machado
en el que vemos la acción,
tiempo pasado, el ambiente,
personajes, un balcón,
un autor que es omnisciente
una niña y una flor.

Una estudiante pregunta:
-¿Por qué pasó un caballero?
Iba en busca de dinero
o iba buscando el amor?”
Le contesto repitiendo:
-“¡Quién sabe por qué pasó!”

Les recuerdo cada día
el esplendor de la prosa,
la magia de la poesía
y el aroma de la rosa
que pronto se desvanece.
Volvemos al subjuntivo,
los acentos y el gerundio
(un tema nada atractivo.
yo sé que la mayoría
piensan que esto es un castigo).

Nacer, crecer y morir
y encontrarnos con la muerte
que nos sale a recibir.
De su sombra soy testigo.
Anochece en la pizarra
y en la ventana florece
una luz oscura y rara.

Regreso a casa cansado,
lleno de nombres y caras,
sintiendo en el alma un peso
sin saber si he despertado
el fuego en alguna nieve.

Tengo lleno los bolsillos
de tiza, melancolía,
oscuridades en calma
y en mis ojos dos visillos
ponen luto en la mirada.
Caigo redondo en la cama.

Nacida la madrugada
me levanto, desayuno,
y conecto a la Internet,
siempre repiten lo mismo:
seguro que va a llover,
atentados, terrorismo
(me sabe amargo el café),
la cosa viene muy mal,
el fin del mundo, la guerra,
ganan unos, pierden otros,
vaya una vida tan perra...

El portero me saluda:
“Al menos mañana es viernes”.
En el vagón colegiales
felices con sus asuntos
van camino de la escuela.
Hay una la luz que me avisa
de mi niñez tan lejana,
me siento de pronto viejo
y es que mi vida se hiela
al mirarme en el espejo.

Mañana será otro día,
que aunque distinto, es el mismo,
ya no tengo tanta prisa
como de joven tenía.
Veo que es corto el sendero,
que se me acaba la suerte,
se acerca la noche fría
secándome el corazón.
¿A qué vino el caballero?
¿Vino a llevarse la flor
o vino a traernos la muerte?

 ¡Quién sabe por qué pasó!

 

 

                                                                                Foto: “HB en Aranjuez”, de AEPS. Circa 1968.

                              

       

viernes, 20 de diciembre de 2013

Sábado, 20.– Para un jubilado no hay fines de semana, hay noches sin
prisa, mañanas largas, menos felicitaciones de navidad, más esquelas,
almuerzos esporádicos con algunos compañeros. Un jubilado nunca
cumple las promesas que hizo los primeros días en libertad: revisar
documentos, ordenar cajones, actualizar el testamento, pensar que hacer
«cuando me pase algo». Un jubilado visita más al médico, va más a
veces al servicio, tiene más frío, se ducha menos y sale también menos.
Le invitan a funerales, a aniversarios de parejas que cumplen cincuenta
años de casados, bautizos de los bisnietos de sus amigos. Un jubilado
espera a alguien que sabe que va a llegar, pero que no sabe cuando. Le
duelen los huesos, le cuesta acostarse, abre con menos alegría los regalos
que sus sobrinos le envían, le encuentran que tiene el azúcar alto, las
arterias atascadas, el corazón renqueante, la sangre espesa. Un jubilado
ve como el armario lleno de trajes sin estrenar se va llenando de polvo,
las camisas amarillean y los zapatos se cuartean. A un jubilado se le
pega el silencio a su mirada de la misma manera que la nieve se amolda
a las ramas de los árboles, se le enreda la oscuridad en su palabra,
alguien le va cortando los movimientos de su cuerpo antes glorioso y
lleno de esplendor. A un jubilado le tiemblan las manos cuando se lava
con la luz de la soledad, le cuesta doblar el cuello, siente clavos cuando
se arrodilla, es un niño torpe, perdido, apoyándose en el bastón de cristal
del recuerdo. Un jubilado tiene de todo, menos júbilo.

Diciembre, 2008. De Brooklyn en blanco y negro.



jueves, 19 de diciembre de 2013

TED KOOSER: UNA NUEVA CLARIDAD


     
Cuando nombraron a Ted Kooser el decimotercero poeta laureado de los Estados Unidos, reemplazando a Louise Gluck, declaró: “Intento en mis poemas tomar las cosas sencillas y mirarlas con una nueva luz”. Kooser que es un maestro en el arte de la metáfora, escribe con una claridad que a veces deslumbra pero que nunca ciega. En sus poemas destacaríamos tres pilares básicos: precisión, claridad y sencillez y en ellos se habla de herramientas, de un tatuaje, de un entierro o de un huracán. Es una poesía asequible, aparentemente fácil de entender. Sin embargo no hay que dejarse engañar por la sencillez del poema. Escondidas o a flor de piel comienzan las posibles lecturas e interpretaciones.

Ted Kooser nació en Ames, Iowa, en 1939. Es profesor de inglés en la universidad de Nebraska-Lincoln. Es autor de once libros de poemas y de Local Wonders: Seasons in the Bohemian Alps, que es un ameno, delicioso, excelente, y mágico diario que nos enseña el mundo que rodea al poeta, y nos da pistas y claves del proceso creativo de algunos de los poemas, y de la vida del poeta, de sus seres y animales  queridos, de sus amigos y de su casa. También ha escrito The Poetry Home Repair Manual, un libro que, como el título sugiere, da ideas y sugerencias a los poetas que comienzan a escribir. Un manual que, al igual que su poesía, está lleno de sentido común, de ironía y de realidad. Ha recibido importantes galardones, entre ellos el Premio Pulitzer en 2005 por Delights & Shadows del que hemos seleccionado los poemas que aquí aparecen. Próximamente la editorial Pre-textos publicará el libro completo. Kooser vive en Garland, Nebraska, con su mujer, Kathleen y sus dos perros: Alice y Howard, 

Los poemas de Kooser han sido comparados con los cuentos de Chejov por su ambientación espacial, la presencia de los personajes y el sentido del tiempo. Algunos llegarán a la conclusión de que la poesía de Kooser es una poesía fácil de hacer, pero esa facilidad no es tan espontánea como puede parecer, a veces un poema pasa, hasta darlo por terminado, por 40 a 50 borradores.

        Kooser trabajó durante muchos años en la empresa de seguros Lincoln Benefit
Life, de la que llegó a ser vicepresidente. A veces, enseñaba los poemas a su secretaria. Si ésta no los entendía el jefe/poeta volvía a revisarlos. “Nunca quise que se pensara que buscaba el beneplácito de un público numeroso, pero uno puede ajustar un poema ligeramente e incrementar mucho el número de lectores”. En “Seleccionado un lector”, uno de sus poemas más conocidos que pertenece al libro Sure Signs (1980), Kooser describe el tipo de lector que a él le gustaría tener: debería ser una mujer guapa que duda entre comprar un libro del poeta o llevar el impermeable a la tintorería.
... Debería llevar puesto
un impermeable, uno viejo, sucio
por no tener bastante dinero para llevarlo al tinte.
Sacará las gafas, y allí,
en la librería, hojeará
mis poemas, luego pondrá el libro
en la estantería y se dirá a sí misma:
“Por este precio, puedo llevar
mi impermeable a la tintoreria.” Y lo hará. 

  Posiblemente en los poemas de Kooser hay una carga muy fuerte de sentimentalismo, lo que al poeta no le preocupa en absoluto. “Sentimentalismo es una palabra completamente subjetiva”, dice. Frente a esta carga de sentimentalismo hay también una luminosidad y una claridad que hace que su poesía sea fácil, diáfana, sencilla, que se lea y se disfrute. Que sea una delicia, una poesía auténticamente popular, que lo mismo satisfaga a la alumna que comienza a leer poesía, a la secretaria de una empresa de seguros o a un profesor. Cada uno de ellos llegará tan lejos en el poema como le permita su preparación intelectual o emocional. La poesía de Kooser es una poesía de peldaños, una escalera que nos pone al alcance de la mano lo que no podemos lograr, una poesía que nos ilumina lo que no vemos y deseamos ver, una poesía que nos va sacando de las sombras cada vez que ascendemos los escalones del poema. Una poesía de delights and shadows

 Dos poemas de la antología publicada por Pre-textos tiulada Delicias y sombras.

 

        En la sala de oncología

 
Dos jóvenes, que supongo son sus hermanas,
la ayudan a llegar a la puerta abierta
que conduce a las salas de reconocimiento.
Cada una se dobla bajo el peso de un brazo
y camina con el porte recto y resistente         
del coraje. A lo que debe parecer
una gran distancia, una enfermera sujeta la puerta,
sonriendo y dando ánimos.
¡Cuánta paciencia despliega en las almidonadas velas blancas
de su uniforme!. Bajo su gracioso gorro de lana
la enferma se esfuerza para ver
el balanceo de sus pies, cómo se arrastraban
mientras recibe el peso de su cuerpo.
No hay ni inquietud ni impaciencia
ni rabia a la vista. La gracia
llena el molde limpio de este momento
y guardan silencio las hojas de todas las revistas.

 

At the Cancer Clinic
She is being helped toward the open door
that leads to the examining rooms
by two young women I take to be her sisters.
Each bends to the weight of an arm
and steps with the straight, tough bearing
of courage. At what must seem to be
a great distance, a nurse holds the door,
smiling and calling encouragement.
How patient she is in the crisp white sails
of her clothes. The sick woman
peers from under her funny knit cap
to watch each foot swing scuffing forward
and take its turn under her weight.
There is no restlessness or impatience
or anger anywhere in sight. Grace
fills the clean mold of this moment
and all the shuffling magazines grow still.




 
                En enero
 
Sólo una celdilla en la colmena helada de la noche
está encendida, o eso parece:
este café vietnamita, con su luz aceitosa,
sus olores cuya forma es como una flor.
Risas y conversaciones, el tic-tac de los palillos.
Mas allá del cristal, la ciudad invernal
cruje como un viejo puente de madera.
Un gran viento corre bajo todos nosotros.
Cuanto más grande la ventana, más tiembla.
 
 In January
Only one cell in the frozen hive of night
is lit, or so it seems to us:
this Vietnamese café, with its oily light,
its odors whose colorful shapes are like flowers.
Laughter and talking, the tick of chopsticks.
Beyond the glass, the wintry city
creaks like an ancient wooden bridge.
A great wind rushes under all of us.
The bigger the window, the more it trembles.





 

 

 

 

martes, 17 de diciembre de 2013

Adios Libro de Notas, adios.

Libro de notas fue, y seguirá siendo, un referente de lo mucho y bueno que se podía hacer en internet con talento y dedicación. Y ahí estuvo primero de todo Marcos Taracido que fundó y mantuvo un universo de escritores, ilustradores y artistas brillantes y de primera. Libro de notas cierra y con él se nos cierra a muchos de los que colaboramos un periodo importante de nuestras vidas.
Invito a mis amigos a que pasen a decir a adios. Marcos me ha pedido la última colaboración que pasará a los archivos internauticos hasta que algún día sea devorada por el olvido.


                                                  http://librodenotas.com/

 Aquí dejo una colaboración temprana.

                           http://librodenotas.com/article/1447/po233tica-para-susana

lunes, 16 de diciembre de 2013

SUBJUNTIVO

                                                   
 
          Y tener que explicar de nuevo el subjuntivo,
acechante la tiza de la noche del encerado en luto,
ahora que ellos entregan sus cuerpos a la hoguera
cuando lo que desean es sentir el mordisco
que tatúa con rosas coaguladas sus cuellos ofrecidos
y olvidarse del viejo profesor que les roba
su tiempo inútilmente.
Mientras copian los signos del lenguaje,
emotion, doubt, volition, fear, joy...,
y usando el subjuntivo de mi lengua de humo
mi deseo es que tengan un amor como el nuestro,
pero sé que no escuchan la frase
que les pongo para ilustrar su duda
ansiosos como están de usar indicativo.
Este será  su más feliz verano
el que recordarán mañana
cuando la soledad y la rutina
les hayan destrozado su belleza,
la rosa sin perfume, los cuerpos asaltados,
ajadas las espinas de sus labios.
Pero hoy tienen prisa, como la tuve yo,
por salir a la noche, por disfrutar la vida,
por conocer el rostro de la muerte.
 
 
 

domingo, 15 de diciembre de 2013

Felices días. Mejor 2014.


                                                        VILLANCICO DE LAS TRES
                                                           PAJARAS DE CUENTA
 
                                                           La de arriba, a la de una,
                                                           ve a José haciendo la cuna,
l                                                          la segunda, a la de dos,
                                                           ve cómo se oculta el sol,
                                                           la tercera, a la de tres,
                                                           ve a una estrella amanecer.
                                                           Pasan desplumando al alba,
                                                           sobre el Portal del Belén.
                                                           El pesebre está vacío:
                                                           faltan la mula y el buey,
                                                           el  Niño tiembla de frío
                                                           y el rey sin saber qué hacer. 
                                                                   Navidad 2013 

 

 
 

sábado, 14 de diciembre de 2013

Ella

                                       

     Llega a destiempo
         y se lleva en sus alas
tu blusa blanca

                                                                                                    

viernes, 13 de diciembre de 2013

AUTORRETRATO IMPRESIONISTA o Como escuchar un violín mojado.


Uno se cansa de mirar anuncios en la acera,
de leer las palabras que dicen los letreros,
de recorrer las calles diariamente;
uno se va cansando del trabajo,
la ocupación que decide saber si hoy es lunes o domingo,
observar el último refresco o el tabaco de América
que el ministro de Sanidad intenta prohibir con luminosos en el Metro,
en los estancos, en las paradas de autobuses.
 

Uno, mientras surge lo alegre,
se cansa de amar,
de volver a la infancia y su difícil tránsito,
se cansa de ser adolescente o niño,
o jugador de fútbol en portones oscuros
donde todos cometimos algún atropello
con un balón, con un cigarro o con unos labios de mujer...


                            


A manera de noticia. Javier Sánchez Menéndez, poeta. El violín mojado, que se publicó en 1991, se vuelve a editar ahora en Libros del aire con una introducción de Fernández Berrocal.

      El testamento ya no sirve, la madre ha muerto y tú, la innombrable, la otra beneficiada, posiblemente has muerto también y estés donde estés no te llega el aviso del notario. Posiblemente quede Abel. Caín también murió, de una pedrada.  
 Javier Sánchez Menéndez que nació en Puerto Real, Cádiz, es autor de varios libros de poesía.

      Los lirios de Van Gogh han subido de precio y de luz. Siguen oliendo a aceite ateo. El telediario de entonces ya no es el mismo.

Recordamos Una aproximación al desconcierto, que publicó en 2011 después de un silencio de quince años

      Antes llegabas siempre a su casa, derecho, ahora vayas donde vayas, a veces, te pierdes y no llegas. Y el café se enfría. Veinte tres años no son nada como no sea para vivir desnudamente.

La plaquette Cartoons,  de 2011, ocupa un lugar preferente en la estantería de HB.

      La palabra siempre ahora es una conjunción, antes fue un adverbio y pronto será una preposición. Ahora siempre puedo decir nunca.

Faltas palabras en el diccionario, reúne parte de la poesía de JSM.

      Todavía estás esperando la llamada. Todavía. El violín mojado te está ayudando a morir. Su poesía nos ayuda a vivir y a existir. Música empapada de vida, de laberintos y de dudas. Un libro agresivo, acerico de mil alfileres que se clavan en el corazón, espejo hecho añicos que refleja tu imagen en cada astilla de luz. Y lo de siempre: amor, muerte, vida. Todo envuelto en poemas que pueden explotar.

            EL PAÍS
 Al tomar El País entre las manos
he leído que el sol acariciará esta tarde
la vertiente oeste de tu casa,
la zona cercana a la azotea,
el balcón irlandés al que te asomas.
Y es cierto, tan solo leo el diario
para buscar el sol,
para saber si hoy vendrá el otoño
por tus largos pasillos.
No me importan los censos, las estadísticas,
las batallas sangrientas en el Oriente Medio,
los satélites rusos, las visitas reales,
no me importa el pasado
porque en el ayer ya estamos,
cundo miro hacia el sol y compruebo
que dirige su marcha a la vertiente oeste
de tu casa.
            _______________________________________
 
LA RELACIÓN entre un hombre y una mujer acaba siendo dubitativa,
quiero decir deudable.
Una deuda tan grande
que nadie la comprende ni la adopta
 y participa de sus discusiones recíprocas,
 las mismas discusiones que mantienen
 habitualmente
el presidente de un gobierno y las comunidades de fieles,
 puesto que toda deuda necesita conocer la verdad para ser definida,
y un hombre y una mujer se quiren
hasta que aparece la deuda,
 la duda,
las afirmaciones y negaciones opuestas.


Y es posible que pienses que esto nunca es posible;
el sacerdote prefiere tomar posturas de principios
y hacer que se conozcan
 e intentar que se amen,
y evitar que se nieguen sin saber
que un amor es eterno hasta la duda,
y sin tener necesidad de comprender
por qué la vida la ha hecho dios incompatible.

 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

De raros, privados y no venales. 1.

 
La biblioteca de uno, como su vida, está compuesta de libros que son familia y que ocupan un lugar preferente, en una estanteria de madera preciosa. Una estanteria que es como una urna donde hay libros autografiados y dedicados y primeras ediciones y raros: un paraiso donde viven los libros que más quiero. Hay un apartado en donde se hablan y se rozan unos libros que no son libros, que son como criaturas que están en el limbo de las librerías: son esas preciosas ediciones especiales, algunas no venales, otras minoritarias, otras privadas que yo colecciono y admiro y celebro. Ayer, en tiempo de nieve, anduve mirando algunas de estas publicaciones y me encontré con "Poemas encontrados" con la que inauguro esta sección de
"raros,  privados y no venales".





Me imagino que su autor, el poeta José Luis Garcia Martín, recuerda estos poemas encontrados primorosamente editados en 2004 por La Torre degli Arabeschi, "printed in Italy" con diseño e ilustraciones de José Joaquin Beeme, "encuadernados artesanalmente en papel marmorizado, dentro de un cuoio envejecido y timbrado con una horma de Santa Rosa, California". Este ejemplar es el número 16 y está dedicado por el poeta en Nueva York el día 27 del 9 de 2004 en Bazzini, un restaurante que ya no existe y que estaba en el 339 de Greenwich  street, donde Garcia Martín hizo un alto para reponer fuerzas después de una visita a una Universidad cercana en donde habló de poesía a alumnos que le seguían ensismismados. "Nuestras ediciones -dice la leyenda en la última página que es de por si una leccion de amor y de respeto al mundo de la bibliofilia- son el "eppur si muove" ... en un mundo crecientemente sometido al mismo libro de estilo de poder".
 
 






Un ejemplar con tres poemas encontrados "pocos comunes" en la poesía de Garcia Martín. Hemos seleccionado el titulado "Todos los caballos bellos" en el que habla de caballos en Pavia, en Sevilla, en Constantinopla, en Tánger y en Toledo:
      En Toledo, sobre el puente de Alcantara, el tumultuoso tropel de los cadetes de caballería que vuelven al galope aglomerandose en desorden ante el arco estrecho de la puerta  de la ciudad.






 
Papel marmorizado de L´Atelier du Papier Coquille.

martes, 3 de diciembre de 2013

Flor de un día. Si llegan.

    Por un lado pienso que si el poema no es necesario, sobra. Como el adjetivo que no da vida, mata. Por otro me imagino que los que llevamos siglos escribiendo poemas tenemos muchos que no sabemos qué hacer con ellos. (Hay poetas que lo publican todo). Son como esos regalos que nos hacen que no sirven para nada. Un conocido poeta me ha pedido "de 9 a 10 poemas" para un proyecto y buscándolos, en una carpeta llamada "Poemas nuevos", veo que de los treinta y dos escrito en casi dos años, apenas si me satisfacen unos pocos. Bendito tiempo que es fuego purificador. En resumen: de seiscientos días de "trabajo" se salvan, o yo salvo, cinco poemas que mandaré al amable poeta que se ha acordado de mí. Pongo estos siete poemas aquí sabiendo que serán flor de un día. Si llegan.




            DESFALCO        
Después de aquel verano en Barcelona
cerramos las ventanas impidiendo
que nos tocara el ruido de la vida
que tu habías traído entre la ropa.

En plena posesión de los sentidos
llegó la muerte por la madrugada
deslizando debajo de la puerta
un papel que avisaba de una guerra.

Vestidos, vacíos, temblorosos,
con otra guerra en nuestro lecho helado
velábamos a amigos y enemigos.

Temerosos vivíamos en guardia
sabiendo que  la muerte nos miraba.
Nos robaron lo mejor del verano.

                                                              
            VIAJE
Me separan de ti,
salgo del mundo de tu mundo
y perdido la ciudad te nombra.
Me pierdo en pasadizos,
entro en bocas marcadas,
huelo antiguos olores
y al salir de la cámara oscura
me encuentro troceado
el rostro de la noche.
Siempre que te perdí volví a encontrarte,
no importa que otros cuerpos te buscaran.

Te encontraré del todo cuando te pierda para siempre.


           TELÉMACO
Si mi padre tardaba en regresar
mi madre se angustiaba.
Asomada al balcón o cosiéndose en tiempo
hacía y deshacía el tapiz de la espera.
Mi padre al final llegó una tarde
oliendo a mares y a sirenas dulces.
Después de tantos siglos
cuando abres la puerta mi desazón termina,
comprendo la zozobra de mi madre
y pienso que si después de tanta espera
mi padre jugaría con Penélope como tú juegas conmigo.  


             CERRADURA
Sin darles tiempo de llegar hasta el lecho,
una vez afianzada la puerta de la casa,
se amarían ruidosos, jadeantes, salvajes.
No sabían entonces lo difícil que más tarde sería
abrir la cerradura con la llave oxidada del cansancio. 


           DEVOCIONARIO
 Al levantarme: Con Dios me acuesto...
Al vestirme: Bendita sea tu pureza...
Al comer: Bendice, Señor, estos alimentos...”
En el colegio: Padre nuestro que estás en los cielos...
En el rosario: Los misterios dolorosos...
En el vía crucis: La verónica limpia el rostro de Jesús...
Después de la comunión: Sangre de Cristo, embriágame...
En mi muerte: Liberame, Domine de morte eterna...
A tu lado: Herido estoy de gozo y de sosiego...
¡Y luego dicen que el pecado es caro!


35TH ST. BETWEEN 7TH AVENUE AND BROADWAY
                   (BLIND DATE
)

 Si llega quien esperas
sabes que te traerá su incertidumbre,
presientes que se irá
después de alguna excusa y un café
o acabareis la noche en un hotel del barrio.
Después vendrá el olvido.
Pero te atreves a pensar:
¿Y si este fuera el último café solo?


   ASTURIAS
Al amanecer
la niebla cristiana
debilita,
filtra,
vence
y reconquista
al ejército invasor.

     


 

domingo, 1 de diciembre de 2013

Uno de diciembre. Para José y todos los demás.



                                   "Alégrate, mozo, en tu mocedad."
                                       Ecleciastés 11, 9.


                        ELEGIA
                             I
Todo lo que la vida tan generosamente
le entregó, la muerte se lo roba avariciosa,
sembrando confusión en su recinto
y oxidando la llave de su puerta.
Un otoño temprano, destemplado su cuerpo
de deseo, le reviste de plomo su armadura de sangre
llenándole su cama de soldados de agua.
Sin poder disipar la niebla de sus ojos
las primeras semillas de lo oscuro se clavan en su pecho
mientras que las carrozas de guerra y destrucción
despliegan sus caballos de pólvora.
Cuanto más muerte llega a desahuciar
su territorio, más vida le rodea.
Y nosotros cobardes de lavar sus moradas
heridas por miedo a contagiarnos.
                         II
Fuera con esta luz de abril
han nacido las primeras cometas,
los primeros amores clandestinos,
temblorosas hormigas cegadas por el sol,
el ruido de la hierba respirando,
un sofoco de vidrio sobre el lago
y en el césped prohibido
cuerpos casi desnudos, oferentes,
cuerpos trampa por los que él vivió.
Cuerpos que ahora maldice escupiendo
su lava sobre ellos, inyectando sus venas
de sangre contagiada y positiva.
Cuerpos por los que ahora se nos muere.
                          III
Prisionero, respaldado por el álbum de fotos
de su infancia, los libros, su música,
va cediendo terreno, se atrinchera
dispuesto a combatir al enemigo
y es la alcoba su último refugio.
Caballos de dolor galopan por su almohada
y abril le da a probar una dosis de lluvia envenenada.
En el fondo Manhattan se ilumina
y enseña su armazón de primavera,
pasan barcos de carga sobre el río
hiriendo a la corriente con su arado,
creando mil espumas, prisioneros almendros
que florecen, liberados del peso de su agua.
Sus ojos dos terrones resecos miran por la ventana
y a media voz murmura:
"Diré adéu als amors / que m´han acompanyat
tant se val si han sigut / ombra, llum, plany o goig
que tots m´han ensenyat / l´art antic d´estimar."
Huele la casa a rendición e invierno.
                        IV
Porque sabemos que se muere
le llenamos la alcoba de flores y mentiras,
amanecidos tulipanes amarillos,
estás mucho mejor, agua bendita,
tienes mejor aspecto, algunas rosas,
y sin saber de dónde vienen, quiénes son,
unos buitres que toman posiciones,
desplegadas sus alas de codicia,
que avanzan y le roban
la poca luz que aún le pertenece,
su otro nombre y el oscuro lenguaje
de su vida. Y se llevan su ropa, los libros,
y el tesoro, dejando solamente la carroña
oxidada de sus huesos de barro.   

                             V
Y se nos muere en una tierra ajena
lacerado su cuerpo con setenta lesiones
que están condecorando, como flores malditas,
su cuerpo mozo y en otro tiempo abandonado
al goce y al deseo, cuerpo que ahora su madre
acaricia y prepara, mientras que un sol ateo
reza un tibio responso con su lengua de monje.
Estallan mil fusiles en su vientre de cartón.
                            VI
Recogiendo la casa, abriendo los armarios
y rompiendo secretos, aparecen, envueltos
en un polvo de tiempo y paño oscuro
el libro de oraciones, cartas de amor,
el boletín de notas, autógrafos,
fetiches, extraños instrumentos,
y en azul caligrafía los propósitos de enmienda
escritos cuando niño un viernes de dolor
en que por vez primera descubrió reflejada
su imagen en otros ojos y sintió escalofrío
y un temblor luminoso entre sus piernas.
                        VII
Si el doloroso mármol con tu nombre
no pusiera de oscuro tu mirada,
la almohada no se desmoronase
hecha polvo  lo mismo que tu cuerpo ,
los ojos vencieran a la noche
y la amorosa mano de tu madre
te levantara un poco la cabeza,
cuando abrieras tus párpados lluviosos
podrías ver el Mar, llenarte tus pupilas
de su agua infinita y saberte salvado.
Aunque bien que lo intentas ya no puedes.

jueves, 21 de noviembre de 2013

EL COLOR FEROZ DE LA NOSTALGIA


                    


Es difícil encontrase con poetas que tienen una ética, una moral, una manera razonada de escribir, que viven entregados a la creación como si fueran artesanos, monjes de la poesía, amantes de la palabra, servidores del lenguaje, como quería Octavio Paz.  Poetas que se ciñen al tema y elaboran un libro uniforme, argumental, cíclico y temático. Poetas como Jorge de Arco.

          De Arco, que dirige la revista Piedra del Molino, ya antológica, es también un crítico certero y profesor y cuenta con seis libros de poesía en su haber, la mayoría premiados en reconocidos concursos literarios. El poeta es de los que vive la poesía como si de una religión se tratara, sus poemas son como oraciones dichas en voz baja, salmos rezados a la luz de la luna, cantatas a la vida, al amor, al tiempo.

          Me llega Las horas sumergidas, un libro que camina entre la serenidad y el equilibrio, entre el poder de la palabra y la creación de un mundo al que se entra y se sale vestido de hermosura. Ya la espléndida portada, un collage del poeta Carlos Murciano, nos prepara para adentrarnos en esas horas azules sumergidas en el corazón del tiempo. La división del libro es otra pista de lo que vamos a experimentar: cuatro partes con un primer poema, a manera de prólogo, y una coda que lo cierra. El primer poema nos explica el título del libro y nos alerta del mundo formal del poeta: dominio de la palabra, fuerza del adjetivo preciso que da vida, universo metafórico. En el fondo, aparte del tiempo sumergido, nos encontraremos con una razón de amar, de pensar, de vivir. Una postura ética y una verdad a flote. Sentiremos “el poder de sugestión de la poesía”, bálsamo y aroma, calmante y esencia.

          El poeta empieza su recorrido poético, en uno de los poemas más significativos y hermosos del libro,  afirmando que

Quien soñó el otro lado de la noche,
o lo vivió con todas sus estrellas
apagadas, con todos
sus miedos encendidos,
quien tuvo resbalando entre los dedos
como hormigas punzantes, las horas sumergidas,
no puede ser el mismo que con pinceles otros
pintó en el lienzo virgen las esquinas
de otra noche vivida detrás de los espejos.

No puede ser el mismo y, sin embargo,
lo ha sido, lo está siendo
ahora, cuando escribe estas palabras
amarillas, que el viento va limando
con su lengua y su aliento de lebrel acezante.

       Las horas sumergidas son horas donde el amor tiene su tiempo emergente y en este apartado nos encontramos con uno de los poemas más intensos del libro:
Tu falda es un verano,
una lluvia de soles
que altivos se desploman en tus muslos.
 
Tu falda abierta
es el brillor amante de un arco iris,
el latido incesante que se anilla
al fulgor de los astros.
 
La falda de tu estío
tiene el color feroz de la nostalgia,
el solo sacramento
que un día bautizase
de madrugada y música mi boca.

         Aunque el libro puede encuadrarse dentro de la llamada poesía intelectual, (en este caso con un roce surrealista y una envoltura metafísica) se pensaría que la esencia del poema remite al lector al frío campo de la razón. Hay, sin embargo, que dejar claro que el corazón del poeta rescata y destaca las islas del recuerdo, el eco del otoño, un invierno entre llamas o el aroma a abuela y albahaca, “corazonadas” que  iluminan y encienden los poemas con una hoguera de “luz caliente  y sepia” y “una luz necesaria / de cobre sucesivo”.
Amanecer de espaldas a la vida,
con los ojos en vilo.
Mirar en dirección
a Dios,
al firmamento,
y cerrar sin premura
los parpados dolientes.

Nada por aquí. Nada
desde el mas allá. Nadie.

          Las horas sumergidas, I Premio Nacional de Poesía José Zorrilla, primorosamente editado en “algaida, poesía”, lleva un prólogo de Luis María Ansón.

 

martes, 19 de noviembre de 2013

Traducciones


 

            EL ABUELO SCHULER

 El abuelo Schuler, cuando era joven,
tenía un copete sobre la frente y los ojos brillantes.
Llevaba chalecos con flores rojas
Y locas corbatas byronianas.
Alemania entera
no era bastante amplia.
Se escapó una noche, cuando los mares
invernales eran fieros y encrespados.
 

Aquí tiene una granja impecable
con aire de estabilidad.
Es patriarcal, rodeado de hijos
e hijas por todas partes,
el hijo de su hijo Jim tiene ojos de fuego
y se quiere ir adonde la tierra es nueva.
El abuelo amargamente se pregunta: ¿Hasta dónde
llegarán los jóvenes tontos?
 

GRAMPA SCHULER  

Grampa Schuler, when he was young,
Had a crest of hair, and shining eyes.
He wore red-flowered waistcoats,
Wild Byronic ties.
The whole land of Germany
Wasn't wide enough! -
He ran away one night, when winter
Seas were fierce and rough.

He has a sleek farm here
With already a settled air.
He's patriarchal, with his sons
And daughters round him everywhere,
His son's son Jim has fiery eyes-
He wants to go where the land is new!
Grampa bitterly wonders: "What are
Young fools coming to!"

   
                                  RUTH SUCKON (August 6, 1892-January 23, 1960)

domingo, 17 de noviembre de 2013

LA ULTIMA BALA


           ¿Quiere usted saber quiénes fueron los “amigos” (uno de ellos todavía vivo) de un poeta español que recibió el Premio Nobel? ¿Le intriga el tipo de música que le gusta al autor? ¿Sabe usted la opinión que Franco tenía sobre Lorca?
       En Línea roja (2009-2010) el autor sabe, igual que los fumadores sabían que la hoja roja en los librillos de papel de fumar avisaba del final, que está pisando la línea roja de salida… Esto le advierte, al rozar los sesenta, que está llegando a la juventud de la vejez, y parece, solo parece, que se vuelve menos agresivo, más amable, que su mirada de poeta, se endulza y se llena de melancolía. Falsa alarma. La vejez no cura el talento, lo acrecienta. Por esto uno cree que Línea roja es uno de los libros más intensos e importantes que ha escrito JLGM. Y, sobre todo, el más reflexivo.
      ¿Quiere sentir cómo huele la luz de Avilés? ¿Cómo se le escapan al autor de las manos sombras venecianas? ¿A qué sótanos oscuros como boca de lobo baja el poeta en Nueva York?
Inteligencia, ironía, información y crítica podrían ser los cuatro pilares de este libro. JLGM no es que llame al pan pan y al vino vino (a veces hace comulgar al lector con ruedas de molino), pero, eso dice, no se casa con nadie. La prosa de JLGM no está manipulada y sus diarios no son ni novelas ni crónicas en marcha, escribe “en directo” y lo publica en la prensa de inmediato. De ahí que sus diarios, aparte de densos y condensados, rezumen frescura.
      ¿Qué verbo pronuncia mal en el laberinto de Nápoles? ¿Va el profesor a Ginebra en busca de Borges o en busca del gato borgiano? ¿Le llena el olor a leña verde y a tierra mojada cuando vuelve a Aldeanueva del Camino en busca de su infancia?
      ¿Provocación? ¡Sí! ¿Puyazos? ¡Sí! Buena literatura, también. Si JLGM fuera de esos escritores, como por ejemplo el marido de una novelista grande, que se dedican a dar premios, palmaditas, elogios y abrazos, posiblemente otro gallo le cantara. Hay gallos que están afónicos. Pero como vive en una provincia (no importa que JLGM esté siempre o volviendo de viaje), es un hombre rutinario (una postura kantiana) y en apariencia es un crítico feroz, no le queda más remedio que pagar sus deslices aguantando, con conocimiento de causa, el silencio de muchos y la envidia de la mayoría. Y no olvide que: Línea roja es una obra que pertenece al género del diario íntimo, pero las únicas intimidades que cuenta son aquellas, propias o ajenas que el autor considera que pueden interesar a los demás”.
      ¿Qué tipo de ciudades le gusta al autor de Línea roja? ¿Se enamoró José Hierro de Nueva York o se enamoró de alguien en Nueva York? ¿Sabe usted que JLGM inventa su verdad cada día?
      La edición, como siempre,  es espléndida. Impronta Editorial se apunta otro tanto a la hora de editar un precioso ejemplar. La portada es una declaración de principios. Kudos para la editora Marina Lobo que está dejando su personal marca, (impronta) y traza en cada libro que edita. Si usted quiere saber las respuestas a las preguntas de esta nota, si usted se pregunta qué piensan los enemigos de JLGM  y si no le molesta que el autor le dé lecciones de vivir, amar y bien mentir, corra y compre Línea roja. A la mayoría nos gusta cómo escribe JLGM aunque lo que cuente, en su mayoría, no sea verdad.

¿Guarda el poeta algún secreto en lo más hondo de su alma?