lunes, 13 de febrero de 2017

A los que hirió el amor.

                                                   

        


De "In tempore belli". Verbum, 1999.
Para ti, que te hirió el otro amor. Y te llevo consigo.

martes, 7 de febrero de 2017







Cuando mis palabras fueron trigo
fui la tierra.
Cuando mis palabras fueron truenos
fui la tormenta.
Cuando mis palabras fueron piedra
fui el rio.
Cuando mis palabras se hicieron miel
las moscas devoraron mis labios.


When my words were wheat
I was the earth.
When my words thundered
I was the storm.
When my words wore down rock
I was the river.
But when my words became honey
Flies devoured my lips.

Mahmoud Darwish (1941-2008):  
Uno de los poetas árabes actuales más importantes. 

Durante la sesion para nominar al senador republicano de Arkansas como Abogado General, acaban de prohibir a la senadora Warren leer una carta que escribió en 1986 la mujer de Martin Luther King en un caso similar. Como se lo han prohibido la ha leido fuera de la sala. Miles de personas están con ella. Este poema es para ella, para que siga siendo una tormenta. 
Y para todos lo que tienen, o pueden tener, prohibida la entrada a USA.


sábado, 4 de febrero de 2017

Túneles de la ruleta rusa


Un fotógrafo en Grand Central busca la salida a la luz, después de una larga noche en los túneles de la ruleta rusa. En las entrañas de las catacumbas el fotógrafo perdido se encuentra con un cuerpo yacente. Tendida estatua de un retablo profano, mendigo medieval, línea de carne renacentista, renglón de soledad en la página en blanco de la noche. Es de mármol su ropa como lo es el pedestal resquebrajado que lo sostiene, la sombra que le cuelga chorreando en la cuerda floja del alba es de piedra caliza. Horizontalidad desterrada, novicio impío en el primer oficio de tinieblas, los sentidos tapados con una mitra negra, la lengua descosida, el corazón despierto. Escondido del frío y de los perros de la aurora el indigente espera a que se abran las puertas de la mañana.



jueves, 2 de febrero de 2017

La esperanza


 Tengo unos amigos que no están en Facebook y que me siguen en este blog. Para ellos va la portada del nuevo libro de poemas de Dickinson que saldrá en dia 14 de febrero. Para una pareja de los que me siguen este será un buen regalo de amor.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Poesía en traje de domingo.



                                    ANTONIO JIMÉNEZ MILLÁN: MEMORIA Y CONCIENCIA.



           Ciudades es una antología editada por Renacimiento que recoge 35 años de la obra poética de Antonio Jiménez Millán. Si cada libro del poeta ha ido definiendo su personalidad y ha sido el resultado de la búsqueda de un “estilo”, de un lenguaje y de una indagación estética a través del ángulo de una nueva sentimentalidad, esta imprescindible antología fija a Jiménez Millán en un lugar destacado dentro del panorama de la poesía de la experiencia y hace de este libro un vehículo preciso y necesario para entender mejor parte de la historia de la poesía española de finales del siglo xx. Aparecen en esta antología poemas de  cinco de sus libros: Restos de niebla, Ventanas sobre el bosque, Casa invadida, Inventario del desorden y Clandestinidad. El volumen cierra con cinco poemas inéditos y abre con un prólogo de García Montero. 
          Los poetas construyen ciudades con los edificios de sus poemas, verticales rascacielos de belleza. En el caso concreto de Jiménez Millán vive entre dos ciudades del Sur y parte de su poesía es la recreación de esas ciudades donde el poeta vivió y en donde permanecen sus recuerdos. Ciudades es un laberinto sentimental donde se entremezclan edificios, habitantes, hechos, historias. Parte de la poética de Jiménez Millán es una búsqueda de ese pasado entrando en una realidad lejana que, a veces, sólo existe en el corazón y en la mente del poeta. 
¿Y fue por estas calles donde anduvo
el tiempo, y el olvido? Nunca hubo
una imagen en mi de la ciudad
que me atrajo un buen día a este mar,
no hace mucho, un octubre.

         En esta antología, que es un pequeño universo, nos encontramos con un censo de gente que se fue y de cosas que desaparecieron: aquí aparecen vivos los padres del poeta, las mujeres que pasaron por su vida, los compañeros de partido, de lucha, lugares donde vive el olvido, pequeños objetos. Es un mundo local, a veces, de barrio, próximo y cercano. Un mundo que hace que los poemas tengan una calidez especial, que sean asequibles a lectores que no piden nada más que llenar su corazón de lo que les falta. El poeta, que es también profesor, refuerza la mayoría de sus poemas con una capa culturalista que aunque envuelve al poema en una clara oscuridad deja al descubierto su esencia.

      Interiores velados. Fotografías en las que alguien mira a través de un cristal que se empaña, contempla la calle donde un hombre va solo y con prisa para alcanzar su refugio. Es un hombre que rehúye la multitud y ama el vacío nocturno de los días laborables… (De Night shadows. Edward Hopper).

      En esta antología que viene a dejar constancia del compromiso político del poeta, su posición intelectual, su profesionalidad, uno aprecia y valora el compromiso ético y estético del hombre como poeta. Cada poema en esta antología es un mundo, que es lo que debería ser un poema: una respuesta a lo que quizás no tiene pregunta, un consuelo a la soledad, a la vida que se va, un intento de fijar lo que para otros es material perecedero.

                     Da miedo ahora
desenterrar escenas del desfile
en Granada, hacia 1937.

          Poesía luminosa, asequible, compañera en nuestros ratos de soledad, revestida a veces de una cierta narrativa que la aproxima al poema en prosa, principalmente exterior, y con bares y pocos taxis, pero también poesía comprometida, responsable, el documento social de una época, poesía de denuncia. Poemas en traje de domingo, chorreando luz, inundada de un mar cercano. Una herramienta para que el olvido no habite donde habita. Un recordatorio donde la muerte va de la mano de la vida, la música unida al silencio, la pintura cercana a la sombra, la belleza próxima a la cotidianidad. 
              Por las aulas desiertas,
por los viejos pasillos ya sin nadie,
im aire de solemnidad vencida 
me recuerda
cómo cambia el paisaje de los sueños
y cómo va acercándose la muerte hacia nosotros. 
          Antonio Jiménez Millán ha aprendido también de los silencios por eso Ciudades es una antología polifónica en donde todo está más claro, después de una larga noche. Un libro donde la imagen sagaz, la mirada inteligente y una mente lúcida han construido a través de una vida dedicada a la poesía un mundo en el que nos sentimos menos solos.
         
         

martes, 24 de enero de 2017

Sara Teasdale: perdida como una se pierde en la luz

No es Sara Teasdale ciertamente una de las poetas mayores de la poesía americana, aunque ganara el Pulitzer y gozara en vida de fama, pero tiene una voz que todavía llega a muchos. Fue su vida apasionante, frágil y enfermiza suicidándose a los 48 años. El domingo pasado fuimos a una sinagoga del barrio al Winter Concert con la actuación del numeroso Brooklyn Community Chorus, con 142 miembros. (Entre ellos el tenor y músico español Víctor Casanova). En el programa había música popular y “clásica”, desde Leonard Cohen y su “Hallelujah” al “Battle Hymn of the Republic” pasando por Meldelssohn, Bruckner y este poema musicado de Sara Teasdale. La poeta,por cierto, apareció en “Lengua de madera” con un poema titulado “Chance”. “I am not yours” es un poema de  apariencia sencillo, pero que encierra la fuerza, la magia y el misterio del amor. Un poema escrito por una mujer que tiene una voz plural. El poeta Marcos Matacana Martín, con el que compartí el poema, y él de esto sabe lo suyo, me dijo: “Tiene un poco de poesía mística, ¿no? Aunque a las 4:30 de la madrugada yo lo interpreto todo como noche oscura”. Yo pienso como MMM y añado que habría que tener en cuenta el juego que hace del fuego, del aire, del agua… Oscura claridad la del amor.


 
            NO SOY TUYA
 
No soy tuya, no estoy perdida en ti,
no estoy perdida, aunque ansío estar
perdida como una vela encendida al mediodía,
perdida como un copo de nieve en el mar.
 
Me amas y todavía me pareces
un espíritu hermoso y brillante,
pero yo soy yo, que ansío estar
perdida como una se pierde en la luz.
 
Oh, sumérgeme en amor, apaga
mis sentidos, déjame sorda y ciega,
arrastrada por la tempestad de tu amor,
una candela en un viento precipitado.

      I AM NOT YOURS
                                
I am not yours, not lost in you,
Not lost, although I long to be
Lost as a candle lit at noon,
Lost as a snowflake in the sea.

You love me, and I find you still
A spirit beautiful and bright,
Yet I am I, who long to be
Lost as a light is lost in light.

Oh plunge me deep in love--put out
My senses, leave me deaf and blind,
Swept by the tempest of your love,
A taper in a rushing wind.
 
Dibujo: Florero para la inauguración.

viernes, 13 de enero de 2017

De unas memorias en progreso




Me recuerdan algunos amigos que hoy es el dia de mi santo. He recordado este fragmento de un futuro libro de memorias que ahora esta en progreso. Es un texto largo y pido disculpas. Es mi manera de dar las gracias a todos los que se han acordado de "San Hilario de Toledo". 
21
Cuando vivía en Toledo, a eso de las nueve de cada 14 de enero sonaba el teléfono y todos sabíamos quién era el que llamaba tan temprano. Mi madre, que se había vestido como si fuera a recibir visita, cogía el teléfono y con su mejor voz de «señora bien de provincias» respondía solícita y educada. La veíamos sonreír y dar las gracias con voz de monja, como le decía mi hermano mayor. Era Su Eminencia Reverendísima en carne y hueso el que llamaba, el Sr. Obispo, con la sotana de botones rojos, el alzacuellos purísimo, el llamativo anillo de amatista que nos daba a besar cuando íbamos a Palacio el día de su cumpleaños, la riquísima cruz pectoral de brillantes que había pertenecido al cardenal Gomá, de quien fue secretario, la media naranja vacía del solideo y los puños de la camisa blanca con gemelos de oro con la cruz de Caravaca. Mi madre repetiría la historia de la llamada a lo largo del día: “La primera llamada ha sido la del Sr. Obispo, como todos los años, ya sabes que somos familia, para felicitar a mi marido y a mi hijo, y para decirnos que ha ofrecido la misa por su salud y bienestar». Yo ese día me sentía importante y hasta me parecía menos feo y horrible este nombre que siempre he odiado y todo porque el Sr. Obispo, un pariente lejano de mi madre, había llamado desde el Palacio Arzobispal para desearnos a mi padre y a mí un feliz día. Un vecino nuestro que había sido republicano y que echaba la culpa a la Iglesia de “lo del 36” me decía: «Si este pariente hubiera sido albañil me imagino que tu madre no hubiera apreciado la llamada como la de este parásito, que vive de hacer nada, pero como lleva hábitos y sabe latín pues tu madre pierde el culo por el parentesco”. Después de la llamada del Sr. Obispo, seguían las de las viejecitas de misa y comunión diarias, la del Padre Guardián de los Franciscanos que, en la fiesta que mis padres daban por la tarde, astutamente reservada por horas a diferentes grupos según las afinidades, se quitaría la cogulla y contaría chistes verdes, algo muy atrevido y casi herético en los tiempos de antes del Concilio. Llamaban algunos sacerdotes conocidos de mis padres diciendo a mi madre que habían ofrecido “el santo sacrificio por Don Hilario e Hilarito”, llamaban las monjitas del convento de San Antonio, a las que mi padre ayudaba monetariamente, llamaban las dominicas a las que mi madre les pedía que rezaran por la familia y les mandaba una «ayudita» de vez en cuando, llamaban las Benedictinas, que zurcían y bordaban prendas de mi familia, llamaban las Carmelitas descalzas que enviaban con la demandadera, la señora Eustaquia, docenas de preciosos escapularios, llamaban las otras Carmelitas, las de la Caridad, que eran las del colegio donde mis hermanas y yo estudiábamos. También llamaba el sacristán de la parroquia de Santo Tomé, el señor Miguel, que explicaba de carrerilla El entierro del Conde de Orgaz a los cuatro turistas que por aquel entonces iban a ver el cuadro del Greco, y, siempre las últimas, haciéndose las importantes, llamaban las hermanas del Sr. Obispo para decir que llegarían un poco tarde a la fiesta porque estaban muy ocupadas ya que ese mismo día tenían que ir, primero, a tomar el té en casa de los de Montemayor, que eran riquísimos y además benefactores de la Virgen del Sagrario, después a una entronización del Corazón de Jesús en casa de los Condes de Orgaz y al cumpleaños del canónigo penitenciario que era catalán y se llamaba Don Luis Guasch “y si nos queda tiempo pasaremos por ahí, pero no te lo prometemos”. Mi madre pensaba de ellas que eran dos brujas.  Pero un Papa convocó un Concilio y “la gente de iglesia” nunca más volvió a llamar y mi madre se quedó sentada esperando que el teléfono sonara sin imaginarse todo lo que el Concilio se llevó que, aparte del latín y las sotanas, del misterio y de la fastuosidad de la liturgia, se llevó a su marido que pasó de ser un católico ejemplar y un padre modelo a ser un renegado. Su Eminencia Reverendísima se murió, las monjitas dejaron el convento para trabajar en oficinas y hospitales, el Padre Guardián y el Maestro de Novicios colgaron los hábitos y se fueron a Barcelona a trabajar en Herder, las viejecitas, confundidas de tiempo y de normas, no sabían, si por culpa del Concilio, el día de San Hilario era el 13 o el 14 o no era nunca más y el sacristán se jubiló cansado de cantar en funerales, sonreír en bodas y bautizos y repicar en tiempo de resurrección. Mi madre, ya sin su marido que se había ido a vivir a la finca, esperaba no sólo el día 14, como había sido tradicional, sino también el 13, a que alguien llamara a felicitar a su marido y a su hijo Hilarito. Pero casi nadie llamaba.